viernes, 4 de julio de 2008

«La identidad cultural y la cocina nicaragüense»

Karlos Navarro


De manera tradicional se ha aceptado que la identidad cultural de un pueblo depende de tres factores primordialmente: el histórico, sicólogico y lingüístico. Sin embargo, los últimos estudios revelan ("Elogio a la cocina nicaragüense" de José Coronel Urtecho y la Comida nicaragüense" de Jaime Wheelock) que es necesario integrar a la cocina como un ingrediente más de la identidad nacional.

La importancia de cada uno de estos elementos varia según las circunstancias particulares de cada nación, de cada sociedad y constituye un proceso de autoafirmación, comunitario e individual. Sin embargo, es conocido que sin la concurrencia de estos factores no puede haber identidad cultural plena de una nación. Así mismo se supone que la identidad cultural conjetura una conciencia de alteridad, compartida por los integrantes de la sociedad, en cuanto a poseer rasgos afines que los distingan de otras sociedades.

Si analizamos la identidad cultural desde la historia, podemos auscultar que éste elemento presta cohesión a un pueblo diferenciándolo de los demás y procura asociarla a la conciencia colectiva. La conciencia histórica, es considerada el baluarte más sólido que un pueblo puede erigir contra todas las formas de agresión exterior, ya sean culturales o de otro tipo. Muchas veces la pérdida de la soberanía nacional y de la conciencia histórica como resultado de una ocupación extranjera determina un estancamiento, incluso una regresión o la caída en la violencia o en la anarquía.

Si repasamos a través del tiempo cuando los americanos comienzan a tomar conciencia nacional y preguntarse por los rasgos propios y originales, en gran medida esta preocupación la encontramos en las ideas de la a ilustración. Luego con la llamada generación de 1838, en donde influyen los ingredientes románticos e históricistas que operaron en ella reforzando el americanismo, tras la búsqueda explícita de una emancipación mental y cultural.

En el mismo siglo XIX encontramos que la vertiente positivista aportó lo suyo, cuando pretendió determinar las bases del carácter o alma nacional. Pero fue después de un violento período de anarquía que se logró configurar los Estados Nacionales y definir una identidad nacional a través de diferencias y peculiaridades con otros pueblos. En ese período de la formación de los Estados Nacionales surgen las Historias, en el caso de Nicaragua escritas por Tomás Ayón y José Dolores Gámez que pretendían trasmitir valores basados en el respeto a las leyes y la lealtad de la nación, por encima de las pertenencias culturales y fomentar una conciencia de unidad nacional.

El otro factor importante de la identidad cultural es el psicológico, que supone en el seno mismo de la diversidad, ciertas permanencias de las estructuras síquicas. Para analizar el factor psicológico de un pueblo habría que observar las constantes culturales, a través de los diversos cambios históricos y cómo se ha mantenido una identificación de sí mismo como sujeto histórico en el tiempo. Es decir como asimilamos y digerimos materiales extraños sin que se pierda nuestra conciencia de identidad.Lo que puede alterar el curso de la identidad psicologica de un pueblo puede ser causas de origen externo, la ruptura interna por razones diversas o la esclerosis por exceso de autarquía.

Con lo que respecta al lenguaje y la identidad Jean-Paul Sartre lo definió al escribir que " los rasgos específicos de una sociedad corresponden exactamente a las locuciones intraducibles de su lengua" y constituye la fuente viva, el corazón de toda cultura al poseer un registro conceptual específico.

El último elemento, la cocina nacional constituye en palabras de Coronel Urtecho un hecho significativo con carácter original debido a que existen países poderosos económicamente, como por ejemplo los Estados Unidos que no han podido crear una cocina vernácula, propia. Por tanto son analfabetas gastronómicamente e ignoran el arte de comer. Según Coronel Urtecho, este hecho se debe a que en los Estados Unidos no se ha dado la unidad espiritual necesaria para el "florecimiento de una cultura popular, colectiva, arraigada en el suelo nacional". Y también porque el puritanismo "desconfiaba de los placeres de la mesa casi tanto como de los otros placeres carnales".En cambio el pueblo nicaragüense creo su propia cocina, con los ingredientes traídos de España y los aportados por los indígenas de estas tierras. Y según Jaime Wheelock Román en su último libro "La comida nicaragüense" nuestra cocina termina de configurarse durante el siglo XIX, luego de un largo proceso de enfrentamientos entre dos ciudades: indios y españoles, dos culturas, y tradiciones distintas.

Los indígenas aportaron, entre los ingredientes a la cocina nicaragüense: maíz, cacao, calabaza, tomate, chiltoma, chile, aguacate, plátanos, lo mismo que carne de aves, conejo, reptiles y venados; mariscos y pescado. Escribe el Dr. Wheelock que " la comida prehispánica se formó en la interacción de factores naturales y durante un dilatado proceso histórico". Y en la formación de la dieta prehispánica no solo fueron decisivos los factores ecológicos, migratorios y socioeconómicos, sino también idiosincrásicos ligados al pensamiento religioso, la medicina y la salud así como creencias particulares.

Para el siglo XVI, la comida española era una mezcla de diversas culturas que dominaron la península en épocas sucesivas: celtas, griegos, romanos, árabes, judíos, godos y visigodos, por tanto según el Dr. Wheelock " era una constelación de variantes regionales de tipo popular que usaban junto con los productos locales, esencias y especies orientales". Sin embargo la influencia culinaria española tomaría tiempo en establecerse en el nuevo mundo, por problemas de política comercial, de comunicación y transporte.

Entre los platos distintivos españoles, especialmente de las provincias andaluzas, que van a asentarse en nuestro territorio vamos a tener: Las sopas y caldos de "albóndigas", el "picadillo", "sopa de cola", y las "Morongas". En materia de pastelería y dulcería: Polvorones y hojaldres, buñuelos, merengues, las frutas en miel, almíbares y curbasás, arroz con leche, churros, gofios, alfajores, etc.

Sin embargo, aunque en la fusión culinaria no hubo ni vencidos ni vencedores, explica Wheelock en su libro, en la actualidad el "sabor" dominante de la comida nicaragüense es indígena, ya que de cinco condimentos (con excepción de la cebolla) que forma el sabor de la comida nuestra: chiltoma, chile, tomate, achiote son de procedencia prehispánica.

Carlos Mántica, en el libro "Introducción al habla nicaragüense" define algunos rasgos típicos del nica que podrían servir para identificarlo en cualquier parte del mundo

Con relación a la comida:

- Si en tu equipaje encuentran rosquillas, queso duro o chorizos viejanos

-Si te encanto comer con la mano

-Si tomas "refresco" entre las comidas

-Si agitas el vaso de tu trago como sí fuera de pinolillo

-Si antes de comer en tu casa ya comiste tres veces en la calle

-Si después de comer té enjuagás y tiras la buchada al patio

El Dr. Wheelock agrega uno más: si dejas el plato barrido pero no tocas la ensalada.

En un mundo cada día más estandarizado, donde se exalta la superioridad de los países más ricos y se desvaloriza las costumbres de los países menos desarrollados y se imponen patrones culturales y modelos que debemos imitar como "autónomas" sin cuestionamientos; en este contexto, tan paradójico como absurdo, el libro del Dr. Jaime Wheelock Román "La comida nicaragüense" nos obliga a recordar y reconocer lo exuberante que es nuestra cultura, lo original que es nuestra cocina y lo autentico y creativo que es nuestro pensamiento.