viernes, 18 de julio de 2008

Carlos Mántica Abáunza y su Güegüence

José Floripe Fajardo
END - 20:45 - 17/07/2008

El domingo 6 de julio del año en curso, en la segunda página del periódico nicaragüense “El Nuevo Diario”, en artículo escrito por el Lic. Edgardo Barverena S., se publicó a página entera, un artículo referido en diferentes aspectos a la variada, magnífica y recia personalidad del admirado, respetado y querido investigador histórico Lic. Carlos Mántica Abáunza (Gran Chale Mántica); por el contenido del reporte se deduce que es una entrevista a la que él va respondiendo y satisfaciendo la curiosidad del periodista.

Toda la primera parte se trata de la vida prístina y abundante en todo del entrevistado, su nacimiento, su juventud, sus estudios, sus trabajos y sus inquietudes; luego el entrevistador lo lleva al mundo del habla nicaragüense y del Güegüence, áreas que Chale ha estudiado en cantidad navegable y maneja a la perfección. Nadie puede negar las inexploradas profundidades que Mántica ha auscultado en estas dos materias de importancia significativa para todos los nicaragüenses.

Titulo este artículo o sea , porque Chale ha escrito tres o cuatro versiones sobre este personaje del teatro nicaragüense y en ellas ha expuesto argumentaciones muy suyas, aplicadas a protagonizar un güegüence imparcial, con tendencia a favorecer al imperio, olvidando la explotación, los horrores e intereses específicos de los pudientes del sistema capitalista en que históricamente se ha desenvuelto, oprimido, el nativo de nuestro país.

Revisaré unas citas de la entrevista y haré unas reflexiones sobre las mismas:
-“...ha quedado reducida a la música y los bailes”-
Esto es evidentemente cierto, pero ¿quiénes son los culpables de este desastre? ¿Quiénes marginaron los extraordinarios parlamentos del incomparable drama épico nativo, dejando sólo la música y las danzas? Música y danza que no significan absolutamente nada dentro de la importancia sustancial de la obra que, estriba exclusivamente en sus portentosos parlamentos, aún, se puede eliminar todo lo que es danzas y sones y el drama épico no sufre absolutamente ningún daño y, esto más, de los catorce partes musicales que se ejecutan en la obra, sólo uno es de nuestro folklore, el resto son sones del folklore europeo, pero de esto no se dice nada. Esta mutilación la han realizado los manejadores de la cúpula cultural capitalista queriendo ocultar los valores patrióticos, valientes y aleccionadores de la verdadera esencia del libreto.

-“... se piensa que El Güegüence es un teatro de protesta en contra un gobernador español, pero la protesta es contra el contubernio de los gobernadores indios que hubo en Nicaragua dentro de gobierno español”-
Si un nativo está con el honorable cargo de Gobernador, aunque éste sea nativo, está representado a la corona conquistadora y si el pueblo le protesta y le reclama, esa inconformidad popular es contra el poder de la Corona Española; nativo o castizo, el gobernador, simbolizaba la conquista y sus barbaries. Los conquistadores se aprovechaban del malinchismo que ha existido entre los naturales de estas localidades y conociendo que un natural en ese cargo era peor que los mismos bárbaros españoles, los halagaban para ponerlos a mandar a su favor, hay que acordarse de aquellos refranes que dicen:
“No hay cosa peor que un indio repartiendo chicha” o “no hay mejor cuña que la del mismo palo”.

Estoy de acuerdo con Chale sobre que, El Güegüence no es teatro de protesta, claro, es teatro de lucha, auténtico drama épico nativo, teatro popular revolucionario, es una obra política, clasista, oriunda, anti española, anti católica, anti colonialista y anti esclavista. Ante la insistencia de Mántica sobre que el gobernador era un nativo, me pregunto: si el gobernador era un nativo, ¿cuál era la necesidad de escribir una obra tan difícil, tan llena de artificios lingüísticos con el fin expreso de volverla ininteligible al español? El gobernador nativo le entendería y el esfuerzo del camuflaje en los mensajes sería totalmente inútil.

-“... Es una obra que va más haya de lo que nos imaginamos porque tiene música, porque tiene danza y vestuario; tiene doble sentido no sólo del castellano al castellano sino del nahuatl al nahuatl”-
Vemos aquí la clara intención de hacer sobresalir la música, la danza y el vestuario antes que los parlamentos con su doble intención, esencia misma del libreto.

-“... El Güegüence está contra la corrupción, pero al mismo tiempo es corrupto, es contrabandista, evasor de impuestos, no se responsabiliza de sus actos”-
En el Macho Ratón, nombre de este capítulo de El Güegüence, libreto que se está comentando, existe el güegüence corrupto, contrabandista e irresponsable, pero es la trama la que exige al personaje con esa particularidad, con él se está denunciando a la administración española de corrupta, contrabandista e irresponsable; el personaje malandrín es casualmente para que con sus malos hábitos en discusión con las mayores autoridades del imperio, señalar ante la población cómo las autoridades del Cabildo Real son todos corruptos y promotores de la misma corrupción.

De la serie El Güegüence se escribieron muchos libretos, cada vez que las circunstancias lo exigían y había que enterar al pueblo de los horrores que cometían o pensaban cometer los conquistadores, organizaban en atrios o plazas obras de teatro de esta característica, donde aprovechándose del doble sentido de los parlamentos y el mal oído del español para el nahuatl, comunicaban al pueblo sus mensajes rebeldes sin que el conquistador se enterara de la verdad del asunto y no precisamente usando música, danza y personajes corruptos. Se escribieron muchos libretos de este teatro libertador, sin usar sones y danzan; otro aspecto a señalar es que, los machos bailarines que se posesionan de los escenarios y han quedado como símbolo principal de El Güegüence, no existen en la obra; en el libreto no se mencionan esos machos bailarines, se habla de cuatro machos que son el viejo, el mohino, el guajaqueño y el puntero, pero que no tienen ninguna importancia en el desarrollo del tema y además no eran machos bestia equina, eran machos, pero hombres nativos cargadores nativos fuertes que le cargaban las mercaderías al buhonero; el comerciante nativo no contaba con que comprar un macho bestia porque éstos valían el equivalente de doscientos o trescientos nativos jóvenes, sanos y fuertes. La adulteración que le han hecho a la obra es tremenda y debe denunciarse.

-“... en El Güegüence nunca se sabe cuál es la verdad, cuando se aproximan los comicios y todo el mundo cree que va ganar fulano, a la hora de las urnas el resultado es otro. También lo encontramos en el nepotismo, adhesión incondicional a potencias extrajeras y colaboracionismo. Otra característica de El Güegüence es que para ganarse la vida se adapta a cualquier circunstancia, también es pata de perro, busca el pegue fuera del país y su espíritu además es burlón-
Lo de ver al güegüence en la práctica de los comicios, saliendo con un voto no esperado, tal vez es probable, pero encontrarlo en el nepotismo y adhesión incondicional a potencias extrajeras, es imposible, totalmente falso. Las denuncias que en el Macho Ratón se hacen contra esos vicios es la prueba más contundente contra esa afirmación. Ahora, eso de que para ganarse la vida se adapta a cualquier circunstancia, o de que es --pata de perro-- y busca el pegue fuera del país, definitivamente eso no es del güegüence, ésa es característica de cualquier pueblo con hambre. En este caso, El Güegüence lo que haría es organizar la lucha para combatir las razones del hambre.

Nuestro Güegüence, el Güegüence del nicaragüense patriótico, del pinolero verdadero, ese güegüence vive en nosotros, pero vive en nuestra rebeldía, en nuestro espíritu de lucha, en la tenacidad y amor de ser libre; es digno, justo e intransigente con todo lo que viole sus derechos.

Esteliano